Dr. Pedro Ruiz Quejigo
Médico-psiquiatra (Colegiado nº 30867, Madrid)
PSICOTERAPIA INTEGRAL
Donde se reconoce a la persona completa e integrada.
Donde se ayuda a comprender que más allá del pensamiento,
el lenguaje, las experiencias físicas y las emociones se encuentra lo afectivo,
el sentimiento, el mundo del corazón.
Donde se ayuda a mejorar el nivel de consciencia y a comprender la importancia
de la consciencia de uno mismo en la mejora de la salud y el bienestar de la persona.
¿QUIÉN PUEDE BENEFICIARSE DE LA AYUDA
QUE OFRECE LA PSICOTERAPIA INTEGRAL?
Cualquier persona que reconozca que sufre de trastornos psicológicos
y/o psicosomáticos que no puede solucionar por sí misma.
La persona que demanda ayuda debe ser sincera en su voluntad de mejorar.
La capacidad del terapeuta y la sinceridad del demandante son los factores
más importantes en los resultados de la psicoterapia.
CONCEPTOS CLAVE
Bajo la inmensa mayoría de los síntomas psicológicos y
psicosomáticos subyacen trastornos afectivos, por escasez de afecto y/o
ambivalencia amor / odio en la relación con uno mismo o con otras personas
importantes para uno.
Todos los seres humanos necesitamos sentirnos queridos.
La estructura de la personalidad es como un edificio cuya base,
cuyos cimientos, son afectivos.
Además de las reparaciones y cambios que sean necesarios en la estructura,
hay que mejorar también el suelo en el que asienta la personalidad, la
solidez afectiva.
Sin mejorar la nutrición de afecto no hay psicoterapia verdaderamente
sanadora, no se puede hacer de tripas corazón.
Los síntomas psicológicos y psicosomáticos son la expresión,
la manifestación, de problemas más profundos, por lo general inconscientes.
Existe una clara correlación entre el nivel de conciencia y la salud,
de modo que a mayor consciencia, mayor protección y cuidado de la salud,
y a mayor inconsciencia, mayor riesgo de enfermedad.
Desde el nacimiento de un ser humano, y a lo largo de la vida, las experiencias
de satisfacción aumentan el sentimiento de amor y la confianza en
uno mismo y las experiencias de insatisfacción incrementan
emociones como el miedo, la agresión, las dudas y la desconfianza en uno
mismo.
Dentro de cada persona existe una fuente constante e inagotable de amor
y también un órgano de sentir sencillo y profundo. La
verdadera libertad y el mayor grado de autonomía afectiva se obtienen de
la fuente interior.
La ignorancia de nuestra propia riqueza afectiva nos obliga a depender
de fuentes exteriores de afecto, escasamente nutritivas, cambiantes e imposibles
de controlar en realidad.
Desafortunadamente, tras la primera infancia el órgano de sentir y la
fuente que le nutre van quedando olvidados, abandonados, cubiertos por multitud
de ideas, intereses diversos, deseos, temores y emociones de todo tipo, haciendo
que la persona se vaya desconectando poco a poco de la sencillez, la alegría
y el amor que residen dentro de sí misma.
La recuperación de la capacidad de sentir que teníamos
totalmente activa en la primera infancia (vivíamos de hecho sintiendo)
es necesaria para que el ser humano se complete y disponga tanto del poder
de pensar como del poder de sentir.
La capacidad de sentir y la capacidad de pensar son recursos diferentes pero
complementarios y las influencias emocionales, casi siempre inconscientes, disminuyen
la eficacia y claridad tanto del pensamiento como del sentimiento.
OBJETIVOS DE LA PSICOTERAPIA INTEGRAL
Ayudar a que la persona se conozca más, se acepte más y se quiera
más.
Ayudar a que la persona aprenda a reconocer lo que es beneficioso
para su salud y bienestar, así como lo que es perjudicial,
dado que el equilibrio psicológico y psicosomático es el resultado
de factores saludables y positivos por un lado, y de factores negativos, desequilibrantes
y causantes de enfermedad, por otro.
Animar el proceso de evolución y acompañar a la persona
en el mismo, ayudando a liberar los valioso recursos humanos de las cargas y cadenas
que imponen los fantasmas del lado oscuro e inconsciente de la mente.
CONTRATO TERAPÉUTICO
Para que la PSICOTERAPIA INTEGRAL pueda cumplir sus ambiciosos
y nobles propósitos se requiere un COMPROMISO EFECTIVO de parte
tanto del demandante como del terapeuta, con participación activa
de ambos y la mayor confianza mutua posible para superar las dificultades propias
de esta tarea.
Las personas tenemos la capacidad de mejorar y mejorar, de crecer y crecer
hasta el último aliento, pero la única manera de hacerlo es paso
a paso.
Lo que es posible y necesario, para que los humanos mejoremos de hecho nuestra
calidad de vida, no es fácil y requiere un persistente y sincero
ejercicio de las virtudes clásicas: valor, humildad, paciencia y esfuerzo
bien dirigido.